¿Sabías que…? Durante la temporada de crecimiento, las plantas están expuestas a múltiples factores de estrés: abióticos, bióticos y agronómicos.
Si las amenazas biológicas se controlan con productos fitosanitarios y las técnicas agronómicas — siguiendo buenas prácticas de cultivo — reducen los efectos técnicos. ¿Cómo reforzar la resistencia de las plantas frente a factores abióticos como las heladas?
Para la mayoría de las personas no existe una diferencia entre heladas (heladas ligeras) y congelación intensa (heladas fuertes). Pero para agrónomos, agrometeorólogos y productores esta distinción es crucial.
En nuestra región, las heladas pueden presentarse tanto en primavera como en otoño, representando una amenaza real para los cultivos.
Las heladas son descensos temporales de temperatura en la capa inferior del aire y en la superficie del suelo, hasta 0 °C o menos, durante la época cálida y en plena vegetación. Suelen ocurrir de noche o al amanecer, en noches despejadas y tranquilas, aunque también pueden darse en otras horas del día cuando se reduce la temperatura general.
La helada es un fenómeno meteorológico complejo, influido por condiciones climáticas y geográficas, así como por factores biológicos. Según su origen, las heladas se clasifican en:
-
Heladas advección: por movimiento de masas de aire frío (con temperatura inferior a 0 °C).
-
Heladas por radiación: se producen por la emisión de calor del suelo en noches claras, enfriando las capas superiores del suelo o de la vegetación.
-
Heladas mixtas: se originan cuando aire ligeramente superior a 0 °C ingresa al área y luego se enfría durante la noche a temperaturas negativas. Estas son las más comunes en primavera tardía y otoño temprano, representando un alto riesgo para los cultivos.
El daño de las heladas puede ser muy importante. Frutales, hortalizas, cucurbitáceas, maíz, patata, trigo sarraceno y mijo están en riesgo casi cada año. El congelamiento de tejido vegetal provoca pérdidas de rendimiento y, en el peor de los casos, la muerte de las plantas. Las heladas tardías en primavera, tras una prolongada temporada cálida, resultan especialmente peligrosas durante la fase activa de crecimiento.
La intensidad de las heladas depende de las propiedades térmicas del suelo, principalmente su capacidad calorífica y conductividad térmica. Los suelos húmedos, por su mayor capacidad calorífica, se enfrían más lento que los secos y, por lo tanto, son menos propensos a sufrir heladas. Según datos de la Organización Meteorológica Mundial (ver Ilustración 1), la humedad superficial del suelo en nuestro país no supera los 25,4 mm, y en el suroeste y este de Ucrania está por debajo de 5 mm. Suelos con esta humedad pierden calor rápidamente y se enfrían con facilidad.
Ilustración 1. Humedad superficial del suelo al 5 de abril de 2025.
Las heladas en fase de floración y cuajado pueden causar pérdidas totales de cosecha en frutales. Estudios demuestran que flores y frutos jóvenes mueren si la temperatura cae por debajo de 0 °C en cámaras psicrométricas. En fases más tempranas, las plantas toleran heladas intensas (hasta –3 a –4 °C) sin daño.
Ilustración 2. Frecuencia (%) de heladas en fase de floración en manzano y cerezo en Ucrania.
Aunque evitar las heladas es casi imposible, en Wonder sabemos cómo proteger y apoyar a las plantas, aplicando nutrición avanzada basada en investigación científica.
Estudios revelan que el uso de K₂SO₄ con ZnSO₄ reduce el peróxido de hidrógeno (H₂O₂) y el malondialdehído (MDA) en flores expuestas a temperaturas bajo 0 °C. Esto aumenta significativamente la resistencia al frío, proteínas solubles, azúcares, compuestos fenólicos, prolina y actividad enzimática.
Otra investigación demuestra que aplicar vía foliar una solución de potasio al 2 % mejora la resistencia al frío en hojas de olivo. Esto ocurre al aumentar ciertos osmólitos (azúcares, prolina, proteína, compuestos totales fenólicos). Los más activos son betaína e inositol. También se incrementa la actividad antioxidante.
Un estudio en tomate concluyó que una solución foliar de K₂SO₄ al 1 % fue la más eficaz. Aumentó la resistencia al frío tras 24 y 72 h.
Con base en evidencia científica. Recomendamos aplicar WL Red (30 % K) y WL Yellow (21 % K) antes de las heladas previstas.
Así, se protege frutales y otros cultivos, asegurando una cosecha abundante y de alta calidad.
📞 Para pedidos: +38 067 0000 304
Heladas primaverales
