El crecimiento de la población mundial, que según las previsiones alcanzará los 8.500 millones en 2030 y los 9.700 millones en 2050, está provocando un aumento de la demanda de alimentos. Por ello, uno de los principales retos de la agricultura moderna es encontrar formas de mejorar el crecimiento y la calidad de los cultivos.
Esto es posible mediante la aplicación de una agricultura sostenible que garantice que la creciente población tenga acceso a alimentos de alta calidad. La respuesta a este reto puede encontrarse en los nuevos métodos y tecnologías utilizados en la industria agroquímica. Entre ellos se encuentran los eficaces fertilizantes de liberación lenta y los fertilizantes de liberación controlada.
La agricultura sostenible es también una cuestión importante en términos de cambio climático progresivo. Esto afecta tanto a la gestión y disponibilidad del agua como a la contaminación ambiental y la pérdida progresiva de biodiversidad. Además, el cambio climático está provocando un desequilibrio en el suministro de alimentos. Esto hace más difícil satisfacer la creciente demanda de alimentos debida al crecimiento de la población, especialmente en los países en desarrollo.
«El Libro Blanco – Adaptación al cambio climático: Hacia un marco europeo de actuación» es un importante documento estratégico de la Comisión Europea. Establece un marco europeo para hacer frente a los efectos del cambio climático. Ha permitido integrar esta adaptación en ámbitos políticos clave de la UE, como la salud y la política social. También abarca la agricultura y la silvicultura, la biodiversidad y los ecosistemas, la gestión del agua y los sectores económicos.
Además, la estrategia «de la granja a la mesa» es un elemento clave del «Pacto Verde Europeo». Esto se debe a los retos que plantea la implantación de sistemas alimentarios sostenibles de forma integrada. Aportan beneficios a múltiples niveles, incluidos factores medioambientales, sociales, sanitarios y económicos.
Los fertilizantes como los CRF y SRF son una respuesta a los retos y problemas descritos anteriormente. Son un medio alternativo para lograr una mayor eficiencia agronómica que los fertilizantes tradicionales. Esto se debe a su liberación lenta y/o controlada de nutrientes. Su objetivo es lograr una mejor sincronización con los ciclos de crecimiento de las plantas. De este modo, se minimiza la contaminación ambiental. Por ejemplo, los fertilizantes nitrogenados de liberación lenta o controlada proporcionan una eficiencia agronómica y unos rendimientos superiores a los de los fertilizantes tradicionales.

La tecnología de recubrimiento es prometedora. Puede transformar los fertilizantes convencionales en productos inteligentes y sostenibles que aumenten el rendimiento y la calidad del producto. Al mismo tiempo, reduce la contaminación ambiental, las enfermedades peligrosas y los costes. Sin embargo, todavía existen muchos retos en este campo. Entre ellos, la selección y optimización de materiales y métodos de recubrimiento, y la evaluación y ajuste del rendimiento y la seguridad del recubrimiento.
Por lo tanto, para lograr este objetivo, primero es necesario conocer los distintos métodos. Después, comprendiendo y considerando las ventajas y desventajas de cada técnica, se puede hacer la mejor elección en función de las condiciones existentes. En consecuencia, estos casos pueden ser importantes y útiles para agricultores, científicos e incluso estudiantes. Su campo de investigación está relacionado con la producción de abonos de liberación lenta.
El crecimiento de la población mundial, que según las previsiones alcanzará los 8.500 millones en 2030 y los 9.700 millones en 2050, está provocando un aumento de la demanda de alimentos. Por ello, uno de los principales retos de la agricultura moderna es encontrar formas de mejorar el crecimiento y la calidad de los cultivos.

